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Real Colegio de las Doncellas Nobles



EL COLEGIO

Al llegar a la Plaza del Cardenal Silíceo, observamos a un lado la austera fachada principal de ladrillo en la que pueden observarse 2 puertas barrocas de acceso al edificio, una más pequeña a la izquierda y otra principal con una reja que accede directamente a la Iglesia. Por encima de esta reja podemos admirar el relieve labrado por Juan Bautista Vázquez el Viejo.

El Colegio de Doncellas nobles en el s XVI se instaló en 1554 en unas casas que pertenecieron Don Diego Hurtado de Mendoza y de la Cerda, Príncipe Mélito, las cuales fueron sufriendo diversas reformas en los siglos sucesivos. El edificio actual conserva muy poco del primitivo, ya que procede fundamentalmente de las reformas realizadas en la segunda parte del siglo XVIII por José Hernández Sierra entre 1757 y 1768 durante el pontificado del Cardenal Luis Fernández de Córdoba y terminadas por Ventura Rodríguez durante el pontificado del Cardenal Francisco A Lorenzana.

El edificio se declara Bien de Interés Cultural con categoría de monumento en 1992. Enfrente encontramos una antigua edificación que perteneció al Colegio y que aún conserva el escudo del Cardenal que da nombre a la calle. Y en un lateral destaca un noble edificio que conserva su fachadas original, decorada igualmente con el escudo del Cardenal que fue la residencia del administrador del Colegio hasta comienzos del s XX. Su interior ha sido muy alterado para convertirlo hoy en sede de algunos servicios de la Consejería de Agricultura.

Al otro lado de la calle, comunicado por un cobertizo de hierro fundido sobre la calle Colegio de Doncellas se encuentra otro que fue construido a principios del s. XX. Cuando el Colegio necesitó ampliar su construcción para instalar nuevas

aulas y dormitorios para las colegialas, siendo entonces su director Luis Fernández de Lara, se pensó en un solar próximo propiedad del Colegio, donde existían dos antiguas viviendas. Comunicado con el edificio existente y en dicho solar se construye, entre 1900 y 1903, un edificio diseñado por el Arquitecto Santiago Castellanos.

Se trata de una construcción de ladrillo historicista neomudéjar. Desde 1989 es propiedad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y sede de la Vicepresidencia de la Junta. De este edificio se incoa el expediente para declararlo Bien de Interés Cultural el 30 de noviembre de 1995. Se publica la declaración el 3 de junio de 1999.


LA INSTITUCIÓN

El Colegio de Nuestra Señora de los Remedios o de Doncellas Nobles fue fundado por el cardenal Silíceo el 5 de marzo de 1551 para acoger a 100 jóvenes, con pocos recursos y darles una formación cristiana. Su primer edificio estuvo en unas casas junto a la Iglesia de San Román.

La edad de ingreso en el colegio se establecía entre los 7 los 10 años de edad, permaneciendo en él hasta contraer matrimonio. Se podían quedar perpetuamente si no se casaban o no ingresaban en un convento.

En la fundación del Colegio de Doncellas Nobles el cardenal Silíceo demostró su temple de hombre sumamente avanzado para su tiempo, preocupado por la promoción integral de la mujer. El Colegio de Doncellas Nobles fue pionero. La nobleza que él exigía para las alumnas no era una nobleza de sangre, sino la común de la gente, como la suya. Bastaba demostrar no tener ascendencia conversa. La obra educativa y socializante del cardenal para chicos se completó con otras obras que estuvieron en el Convento de San Juan de la Cruz y el Colegio de Doctrinos.

Nombró copatrono al rey Felipe II, que acepta el patronazgo en 1560 que se traducía entre otras cosas en presentar, por orden, a las colegialas. Hasta hace menos de un siglo a ellas aún se les oía decir “Yo soy del Rey, yo soy del Arzobispo”.

En 1892 lo ocupaban 40 colegialas, de familias humildes, que reciben educación apropiada para ser madres de familia, conforme a la idea originaria del fundador. En 1902 llegaron a ser 100 colegialas, que fue cuando hubo que ampliar con las casas contiguas. Es el periodo de mayor esplendor del colegio. Pero la desamortización (que despojó de las numerosas tierras y rentas que tenía hasta entonces) inició el camino de la decadencia que se acrecienta a mediados del s XX.

En 1983 el colegio cuenta con administrador, capellán, rectora, vicerrectora, relojero, 2 cocineras, portero. Hay 19 colegialas de las cuales 8 son mayores (con una media de edad de 80 años) y el resto 8 estudian EGB, 2 BUP y 1 magisterio.

El 20 de julio de 1988 el cardenal González Martín firmó en el Palacio Arzobispal un protocolo para la restauración del edificio y la modificación de los estatutos del Real Patronato del Colegio. Formalizaron el documento el cardenal citado y el entonces presidente del Patrimonio Nacional Manuel Gómez de Pablos, quien se comprometía a invertir 150 millones de pesetas en restaurar y adaptar el edificio para reubicar una residencia de estudiantes.

Desaparecieron de los estatutos todos los preceptos relativos al linaje, limpieza de sangre, raza, dote, así como la procedencia de la circunscripción territorial del arzobispado de Toledo que se consideraban desfasadas. Las últimas colegialas estuvieron en el edificio hasta finales de los años 90.

En 1989 comienzan unas necesarias obras que duran 4 años. Para financiarlas, se venden algunos edificios anexos del Colegio (la actual sede de Vicepresidencia y el solar que sirvió de jardín del Colegio y que ocupa actualmente la Consejería de Agricultura).

En 1994 empieza a funcionar la Residencia Universitaria Virgen de los Remedios. Y en 2001 se celebró en la galería junto al Salón Rectoral una exposición conmemorativa de los 450 años.

EL CARDENAL SILÍCEO

Juan Martínez Guijarro (o del Guijo) conocido como Silíceo por la latinización del originario que le correspondía por familia. Fue Arzobispo de Toledo de 1545 a 1557. En 1546 llega a Toledo. Lo primero que hace es una expedición a explorar las Cuevas de Hércules.

Junto al Colegio de Doncellas Nobles, el cardenal impulsa otras 2 grandes obras educativas, consciente de que los más humildes (como él mismo lo era) también debían tener posibilidades de ascender a los más elevados honores. Por ello es un tiempo de impulso a la creación de universidades, colegios y centros para gente pobre y de mediana condición.

  • El Colegio de Infantes (para chicos) en 1552.

  • El beaterío de Arrepentidas o casa de Recogidas –no confundir con la calle de ese nombre–, en la antigua sinagoga de Santa María la Blanca, en 1550, para mujeres de “licenciosa vida”.

Adoptó como escudo personal el constituido por el monograma de Jesús IHS, rodeado de lenguas de fuego refulgentes y una divisa latina un poco enigmática, como era costumbre del tiempo, que decía “Eximunt tangentia ignem” (algo así como las cosas que me tocan extraen fuego) y que el cardenal tradujo por “eslabón me es toda cosa”.



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